


Hay historias que se cuentan sin palabras…
Un hocico apoyado en tu pierna al final de uno de esos días que mejor olvidar, las carreras locas en medio del parque, los ratos tirados en el sofá sin hacer absolutamente nada, esa mirada que solo tú entiendes.
Son momentos muy cortos, pero son los que hacen que todo merezca la pena… y también los que se pasan volando.
Con mis fotos quiero ayudarte a guardar justo eso: vuestra forma de estar juntos, sin poses raras ni cosas que no seáis.
Soy Verónica, y entre mi álbum de cromos de perros y gatos y mi vieja Zenit empezó todo…
Llevo años trabajando con perros y gatos: he sido peluquera canina, educadora, he tenido una residencia… He conocido a muchísimos animales y, como las personas, cada uno tiene su carácter, sus ritmos y sus manías.
Y eso me ha enseñado algo muy simple: para que una sesión salga bien, lo primero es respetar al animal.
Por eso mis sesiones son tranquilas, sin prisas y adaptadas a cómo es tu perro o tu gato. Y sí, la paciencia la traigo de serie.
Mi cámara es la forma que tengo de contar vuestra historia. No busco fotos perfectas de catálogo, busco momentos reales.
En una sesión conmigo:
La idea es que os vayáis a casa pensando: “Ha sido un rato bonito juntos… y encima tenemos fotos.”
Cada familia es distinta. Vuestras fotos también deberían serlo.
Me da igual si sois tímidos, tranquilos, un torbellino o todo a la vez según el día. Cada sesión es un rato de naturalidad y complicidad, y mi trabajo es que eso se note en las fotos.
Hay historias que se cuentan sin palabras…
Un hocico apoyado en tu pierna al final de uno de esos días que mejor olvidar, las carreras locas en medio del parque, los ratos tirados en el sofá sin hacer absolutamente nada, esa mirada que solo tú entiendes.
Son momentos muy cortos, pero son los que hacen que todo merezca la pena… y también los que se pasan volando.
Con mis fotos quiero ayudarte a guardar justo eso: vuestra forma de estar juntos, sin poses raras ni cosas que no seáis.
Soy Verónica, y entre mi álbum de perros y gatos y mi vieja Zenit empezó todo…
Llevo años trabajando con perros y gatos: he sido peluquera canina, educadora, he tenido una residencia… He conocido a muchísimos animales y, como las personas, cada uno tiene su carácter, sus ritmos y sus manías.
Y eso me ha enseñado algo muy simple: para que una sesión salga bien, lo primero es respetar al animal.
Por eso mis sesiones son tranquilas, sin prisas y adaptadas a cómo es tu perro o tu gato. Y sí, la paciencia la traigo de serie.
Mi cámara es la forma que tengo de contar vuestra historia. No busco fotos perfectas de catálogo, busco momentos reales.
En una sesión conmigo:
La idea es que os vayáis a casa pensando: “Ha sido un rato bonito juntos… y encima tenemos fotos.”
Cada familia es distinta. Vuestras fotos también deberían serlo.
Me da igual si sois tímidos, tranquilos, un torbellino o todo a la vez según el día. Cada sesión es un rato de naturalidad y complicidad, y mi trabajo es que eso se note en las fotos.